
Movimiento • Intención • Cambio Real
Bienvenid@s a mi mundo
Un espacio donde comparto mi mirada sobre el movimiento y el cambio — en personas y organizaciones. Me interesa reflexionar (y cuestionar) esas cosas que muchas veces damos por sentado: lo que somos, lo que hacemos y lo que creemos que no puede cambiar.
Sobre mí
Soy Guada.
Argentina viviendo en Barcelona, mamá, corredora, curiosa y bastante inquieta.
Hace más de 15 años acompaño procesos de cambio, primero desde las organizaciones y hoy también desde otros lugares que fueron apareciendo en el camino.
Me interesan las personas, lo que nos mueve, lo que nos incomoda y todo aquello que creemos que no puede cambiar.
Esta es la historia detrás de esa mirada.

Quién soy
Estoy acá con toda la vergüenza que me genera este espacio. Espacio que elijo igual, porque algo en mí sabe que vale el esfuerzo animarse.
Soy Guada. Argentina que después de mucho lo logró — me mudé a Barcelona cumpliendo un sueño. Mamá, fan de su familia, corredora, curiosa, amiguera y también alguien que necesita y valora mucho el espacio propio.

Las personas detrás del cambio
Llevo más de 15 años acompañando procesos de cambio dentro de organizaciones. Muchas veces eran cambios de equipos, estructuras, formas de trabajar o de la propia organización. Y desde HR, mi rol era acompañar a las personas que los atravesaban: a entender por qué era importante cambiar, a encontrar la manera de subirse al barco y a transitar lo que ese cambio implicaba para cada una.
Y también acompañarlas en sus propios procesos de desarrollo y de cambio. Porque, aunque el contexto fuera una organización, siempre me interesaron las personas en concreto: sus decisiones, sus emociones, sus posibilidades de crecimiento, sus formas de atravesar un proceso —a veces con resistencias— y todo lo que se pone en juego cuando algo necesita transformarse.


Algo que no estaba en mis planes
Con un papá que estudió Educación y una mamá psicopedagoga, siempre crecí convencida de que mi camino iba a ser muy distinto. Lo mío era el “mundo corporativo” y, durante mucho tiempo, creí que mi lugar estaba ahí adentro.
Pero, como la vida siempre tiene vueltas que no nos imaginamos, terminé acercándome mucho más a eso de lo que hubiera imaginado. Mi primer acercamiento fue dando clases de apoyo escolar en los últimos años del colegio, pero pensé que era algo que “se había dado”. Más tarde, di clases en la universidad en la que estudié, después llegaron los talleres, las formaciones, y hasta la oportunidad de diseñar y armar de cero un área enfocada en aprendizaje dentro de una gran compañía.
En ese recorrido, descubrí algo: mi lado docente. No sé si se trata de enseñar lo que sé, sino compartir aquello que me genera curiosidad, que me apasiona, que me enciende, que me hace pensar. Me convoca abrir preguntas, ordenar ideas, compartir miradas y acompañar a otros mientras encuentran las propias.
Creo que también hay algo de eso en mi forma de acompañar procesos. Más que compartir respuestas, busco poner sobre la mesa preguntas, perspectivas y reflexiones que ayuden al otro a mirar algo de una manera diferente.

Una misma persona, distintos contextos
Desde siempre me generó cierta tensión pensar el trabajo y la vida como aspectos totalmente separados, como si hubiera una "yo" que trabaja y otra que vive. Creo que somos una misma persona atravesando distintos contextos. En cada uno se ponen en juego distintas partes de nosotros, aparecen diferentes formas de relacionarnos y de reaccionar ante distintos estímulos, pero no por eso somos personas diferentes. Por eso creo que el cambio también debería pensarse de esta forma: de manera integral.

El cuerpo también es parte de la experiencia
Moverme siempre fue mucho más que hacer ejercicio para mí. Es una forma de sentirme bien, de conectarme conmigo, de ordenar lo que me pasa y, muchas veces, también de atravesar momentos difíciles. El movimiento físico tiene algo profundamente terapéutico y transformador que me fascina explorar. Nunca empiezo y termino una actividad sintiéndome de la misma forma. Nunca me arrepentí de moverme. Siempre salgo mejor de lo que empecé.
Después de tantos años entrenando, moviéndome y buscando distintas formas de cuidar mi cuerpo, empecé a integrar esta dimensión de una manera más concreta a mi mirada. Para mí, el cuerpo nunca fue algo separado. Es el cuerpo que nos acompaña en todo lo que hacemos, pensamos y sentimos. Es más, muchas veces nuestro cuerpo sabe antes que nuestra cabeza, solo que vivimos desconectados. No es algo aparte, ni algo que podemos dejar para "cuando tenga tiempo". Cada vez me interesa más explorar cuánto más conectados están el movimiento físico y el movimiento interno de lo que solemos pensar.
Por eso, empecé a estudiar para entrenadora personal, por mi curiosidad y como una forma de seguir explorando algo que siempre estuvo presente en mi vida y que ahora empieza a encontrar su lugar dentro de esta mirada.
Todavía estoy transitándolo, aprendiendo y descubriendo qué lugar va a ocupar. Pero hay algo que cada vez tengo más claro: el bienestar físico y el bienestar interno no me parecen dos búsquedas separadas.

El hilo que conecta todo lo que hago es el movimiento y el cambio.
Por eso, desarrollé mi método de trabajo que se llama VERBO.
“Todo cambio empieza con una acción.
¿Qué necesita moverse para que algo pueda cambiar?
Conocé el método VERBO→
Seguime
Sigamos en movimiento
Ideas, reflexiones y momentos que comparto por fuera de este espacio.